Opinión

Centroamérica es tierra de cobardes

Centromérica es tierra de cobardes. VoxBox.

Centroamérica es tierra de cobardes por un sinfín de razones. La mayoría de ellas son de carácter sociohistórico y no me es dado en este espacio ahondar.

Opinión.- Centroamérica es tierra de cobardes. Nadie va a estar de acuerdo conmigo, pero ya estoy acostumbrado a que no lo estén. Lo repito delante de quien sea: Centroamérica es tierra de cobardes.

Recientemente este mismo sitio escribió una nota titulada Identidades nefastas: así nos vemos los centroamericanos. Sobre esta nota debo decir que me gustó (cosa que no me sucede con demasiada frecuencia), porque retrata de manera más o menos ácida la forma en la que somos.

Pero les tengo que corregir un detalle: no es que así nos veamos, es que así somos.

Lo resumo acá: Guatemala es racista. Honduras es haragana. El Salvador es violento. Nicaragua es borracha. Costa Rica es engreída y maricona (me perdonan los beatos del lenguaje, pero así es).

Algunos podrán achacarme la ironía de estarles diciendo cobardes desde un pseudónimo, con mi cara, mi nombre y me apellido debidamente escondidos. Pero esto es internet y me dijeron que se valía. Y sí, tienen razón, soy cobarde, y eso refuerza en este caso mi tesis. Soy cobarde, porque soy centroamericano.

Centroamérica es tierra de cobardes por un sinfín de razones. La mayoría de ellas son de carácter sociohistórico y no me es dado en este espacio ahondar.

Pero sí puedo señalar algunas cosas que son de sentido común.

Busque usted, estimado lector, un momento de la historia de esta región en la que haya sido valiente, realmente valiente. Le ahorro el tedio: no lo hay. No lo habrá.

¿Recuerdo usted un momento en el que la región no haya sido una tierra despreciable? ¿Donde no haya primado la vileza? No, nadie lo recuerda, porque no existe.

En todo caso, lo que se encuentran son períodos históricos en los que reinó una suerte de bienestar artificial. Momentos en los que grupos de centroamericanos decidieron ponerle pausa a su cobardía y luchar un poquito por lo que creían que era justo. Momentos pequeñísimos, en los que además participaron poquísimas personas. Nada más.

Ahora veo venir esos argumentos baratos del tipo: “¿Y qué me dice de Guatemala?”.

En dos años se ha manifestado estoicamente contra sus malos gobernantes. En la primera ocasión lograron derrotarlo. La segunda está por verse.

Concédole que Guatemala reta mi primicia en la medida de lo plausible. Tampoco es para tanto, empero. Guatemala derrocó al presidente corrupto y luego puso a un presidente payaso. Guatemala en esta segunda vez salió con menos fuerzas. Una tercera no la aguantaría. ¿Ven? La cobardía nos gana siempre.

Y Guatemala es, en todo caso, lo más rescatable dentro de esta vorágine timorata. Honduras puntea como de los más violentos del mundo, seguido muy de cerca por El Salvador. Nicaragua no es capaz de librarse de ese tirano exguerrillero y Costa Rica vive en su burbuja de mariconería que no le permite ver que están metidos en el mismo fango, aunque ellos crean que no.

Centroamérica es tierra de cobardes y eso me da mucho coraje. No estoy echando toda esta rabia perniciosa solo porque sí.

Si lo hago es porque me duele, porque nací aquí y porque sé que hay personas que valen la pena rescatar de las llamas.

He tenido el placer de conocer personas de todas las nacionalidades centroamericanas, y en todas he encontrado gente que vale la pena. El problema es que no lo saben, no lo creen, no lo dimensionan. Son (somos), reitero, cobardes.

Y como buenos cobardes que somos buscamos excusa para todo: que si la conquista española, que si la injerencia de los gringos, que si la escasez de los recursos. Nada: somos cobardes porque queremos, porque nos han educado desde hace muchísimos años a hacerlo. Porque nos han condicionado históricamente como lo hizo Pavlov con su perro: nos dicen libertad y lloramos, en automático.

Casi finaliza el mes patrio, el mes en el que toda Centroamérica se llena de banderitas nacionales fabricadas en china, mes en que la gente se siente orgullosa por haber nacido en este pedazo de tierra y no en otro. Traduzcan ese sentimiento inútil en valentía. Mientras tanto, no hay nada que debamos celebrar, nada de qué sentirnos orgullosos.

VoxBox.-

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