Opinión

“The Dragon and the Wolf” (¿Y el fan service?)

The Dragon and the Wolf. VoxBox.

El episodio final de la séptima temporada de Game of Thrones llegó a nuestras vidas: The Dragon and The Wolf.

Opinión.- El episodio final de la séptima temporada de Game of Thrones llegó a nuestras vidas: The Dragon and The Wolf.

Oficialmente comienza la larga espera para la temporada 8, pero mientras tanto podemos devanarnos los sesos analizando, dentro de nuestras limitadas capacidades, qué acabamos de ver.

Muchos se habían venido quejando del fan service del que esta temporada venía padeciendo. No se equivocaron y este último capítulo no hizo más que empeorar.

Les perdonamos a los creadores que nos pusieran esas escenas románticas entre Jon y Daenerys, en la última parte del episodio anterior. Se lo perdonamos, porque la serie nos ha dado más alegrías que tristezas (al menos en su realización), pero esto ya se descontroló.

Aquí el breve resumen:

—La primera escena podría haber fácilmente pasado desapercibida, de no ser por esa magistral y freudiana conversación entre Jaime y Bronn sobre cómo la vida y las guerras giran en torno a los penes. “Tal vez todo se trate de vergas”, concluyeron.

—La reunión entre las dos reinas fue maravillosamente lograda. La tensión en el ambiente, estoy seguro, nos hizo temblar a casi todos.

—Tyrion Lannister vuelve a sorprendernos con sus dotes de negociador. Logró lo que nadie en Westeros parecía poder lograr: hizo entrar en razón a Cersei.

—Si la guerra entre las dos reinas la fuera a ganar el orgullo, Cersei sería la indiscutible ganadora.

—Momento importante: Theon Greyjoy se ha redimido y, curiosamente, su falta de pene le ha hecho vencedor en una batalla que ya estaba perdida.

—Las hermanas Stark se han reconciliado de la mejor forma posible: matando a Littlefinger. Aquí fue, de hecho, donde comenzó a ponerse más intenso el fan service (supongo que el gran público no estaba dispuesto a renunciar a ninguna de las dos), aunque a algunos nos hubiese gustado ver muerta a Sansa.

—Cersei sigue siendo Cersei y la salida cobarde de Euron resultó ser parte de un plan malévolo. Cersei tampoco está dispuesta a apoyar a sus nuevos “aliados”, pero Jaime sí. Parece que los problemas en el paraíso no han terminado con el embarazo.

—Aquí comienza el fan service puro y duro: en el momento que Bran y Sam desenmarañan esa teoría que ya veíamos venir sobre el origen de Jon Snow, el ahora ya no bastardo tenía sexo salvaje con la reina de dragones, que resulta ser su tía (¿será un guiño a Mario Vargas Llosa?).

—Mientras la relación de amor más predecible de todos los tiempos tiene lugar en una bella habitación, el Rey de la Noche derrite con suprema facilidad el muro, volando sobre los lomos de Viserion resucitado. Ya no hay muros, ya no hay límites y Cersei no pondrá a disposición su ejército. Pero así como van las cosas, no importa lo feo del panorama, siempre habrá final feliz.

Esperemos un dos años.

VoxBox.-

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