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“El hombre de las mil caras”: no puedes obligar a que te guste algo

El hombre de las mil caras. VoxBox.

Si bien el estilo visual de El hombre de las mil caras no deja de ser una historia excesivamente confusa, al punto de que realmente no se te hace en ningún momento memorable.

Cine.- Existen casos en los que sientes la necesidad de hablar de algo, aun cuando sabes que el resultado no termina siendo el esperado. A menudo prefiero hablar sobre cosas que me emocionen y compartirlo de una manera entusiasta en busca de opiniones compartidas, pero alguien que valora la crítica de cine como una forma de oficio no puede escapar de dar inevitablemente valoraciones negativas de vez en cuando. Contrario a lo que muchos piensan, hoy en día yo no pertenezco al sector que opina que es más divertido hablar negativamente sobre una película.

Ahora, el caso a continuación tristemente es uno del que tenía muchas expectativas desde la primera vez que escuché hablar sobre este thriller español El hombre de las mil caras, dirigido por Alberto Rodríguez, que incluso hay que decir tuvo una aceptación internacional medianamente notable, siendo ganadora de dos premios Goya en las categorías de mejor guión adaptado y actor revelación, e incluso siendo parte de la selección oficial de San Sebastián del año pasado.

Pero tras verla varias veces, y con expectativas bastante altas, y tras pensarlo varias veces termino siempre con la misma conclusión: no es tan genial como aparente o promete ser inicialmente. Primero, hay que entender que está basada en hechos reales que involucran un mítico agente de los servicios secretos españoles Francisco Paesa, una biografía sumamente fascinante que por supuesto lo hace merecedor de tener una película basada en una de sus hazañas.

Pero del dicho al hecho hay un largo trecho… considero que el principal fallo de la película lo tiene la constante narración en off, que si bien es en ocasiones entretenida lamentablemente ocupa la mayor parte del tiempo en pantalla, dejando de lado tiempo que podría ser usado para un mejor desarrollo a sus personajes, dotarles de profundidad o siquiera atribuirles personalidades empáticas: ninguno de ellos parece gozar de nada de esto.

A diferencia de películas como Goodfellas, donde la voz en off forma parte del espíritu y personalidad de la película, aquí hay un fallido intento de hacer amena la explicación de los excesivos recursos burocráticos, que si bien son necesarios para entender la complejidad de la trama, se vuelve en extremo tedioso. Confieso que por cada parte en que hubo un momento de genuina tensión dignos de un thriller hubo otros diez de los que sentí la necesidad de decir: “¿A quién carajos le sigue importando esto a estas alturas?”.

Si bien el estilo visual es atractivo, al punto de ser sumamente notable, y su guion tiene muy bien merecido su logro en el ámbito de “adaptación”, bajo una valoración puramente narrativa no deja de ser una historia en excesivo confusa, al punto que en realidad no se te hace en ningún momento memorable, perdiendo por completo el interés que pudo haber causado al inicio en sus primeras escenas. Me prometió tanto, que el estafado fui yo.

Otro error increíble fue el sonido. Existe una discordancia entre la intensidad de las voces haciendo que sea por completo inaudible gran parte de los diálogos, haciendo al mismo tiempo sus efectos sonoros insoportables, volviendo la experiencia sumamente frustrante y poco placentera. Conste que no me refiero al acento del país, sino directamente a la calidad sonora del producto. Un error que, aunque podría no haberse presentado en las salas de cine (porque no me consta), está en todas las versiones caseras y sus otras formas de visualización disponibles.

En fin, es una tremenda decepción.

VoxBox.-

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