Opinión

Cuba, la pretensión del poderío estadounidense

Cuba. VoxBox.

Luego del anuncio de Donald Trump sobre dar marcha atrás a los acuerdos alcanzados para iniciar las formalizaciones sobre las relaciones entre EE. UU. y Cuba, uno de los matices que demuestra tales enunciados es no solamente endurecer las relaciones y restringir el dinero que entra a la isla, sino que trata de dar un “mensaje duro” sobre todos aquellos actores que no van acorde con los intereses estadounidenses, sino que además tales declaraciones ocultan verdades históricas sobre América Latina.

Opinión.- Estados Unidos ha tratado de establecer la política democrática (desde su propia perspectiva) hacia aquellos países que en algún momento no se situaron dentro de la voluntad norteamericana, y esto no solamente incluye la retórica de una resistencia hacia un país de influencia mundial, sino que EE. UU. se ha encargado de establecer argumentos, olvidando en ocasiones el actuar histórico hacia aquellos países que se han visto afectados sobre el desacuerdo que ha tenido el país norteamericano sobre la libertad de determinar en cada pueblo su propia forma de subsistencia.

Dentro del discurso de Trump, él expuso que una de las razones para volver a endurecer las relaciones con Cuba ha sido lo siguiente: “Sabemos lo que pasa ahí y no lo olvidamos. Cuba debe legalizar los partidos, permitir elecciones supervisadas, liberar los presos y entregar a los fugitivos. Mientras no haya libertad, habrá restricciones”. Sencillo, si Cuba permite la libertad democrática, y además de ello no interviene en la economía nacional, entonces la libertad llegará a los ciudadanos cubanos, y con ello, el camino hacia el mundo libre. ¿Es tan sencillo?

En primer lugar, establecer de nuevo la ruta hacia un embargo económico supone una presión de mercado hacia un país que no tiene la posibilidad de subsistir por medio de una autarquía (donde con la producción interna puede sostener el país, sin la necesidad de relaciones comerciales externas), lo cual es una utopía. Al mismo tiempo restringir de nuevo el turismo, las remesas, la negociación con empresas cubanas, entre otras cosas, supone que al estar de nuevo bajo una presión económica se tendría que cumplir con las exigencias de quien impone el embargo. Pero hay que tener en cuenta que las exigencias estadounidenses “van a beneficiar al pueblo cubano”.

Señalar a un país de violar derechos humanos, de tener presos políticos, de utilizar la fuerza para callar la libre expresión, y al mismo tiempo exigir un orden democrático a través de prácticas que aíslan en mayor medida al pueblo que se pretende proteger, es de manera superflua exigir legítimamente la puesta en marcha de un mejor orden democrático, pero quien señale y exija tal orden democrático, debe tener al menos aquellos que exige.

Estados Unidos es el país que en mayor medida ha violentado los derechos humanos, y no solamente dentro de su territorio, sino que va más allá al romper las democracias en América Latina, irrumpir en países de Medio Oriente, utilizar estrategias bélicas para promulgar la paz y libertad que ellos mismos pretenden tener. No, tratar de exigirle a Cuba que permita libertades no es lo que EE. UU. quiere lograr: es tratar de exigir cuentas sobre algo que ellos mismo violan, es hacer caso omiso a sus propios vejámenes en “virtud” de intentar permitir la “libertad de otros”.

VoxBox.-

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