Opinión

Sexo oral: un gusto adquirido

Sexo oral. VoxBox.

Recuerdo cuando unas amigas comparaban el sabor, la textura y la temperatura del semen con una sopa de pollo, de esas de lata: el sexo oral es un gusto adquirido.

Opinión.- Eso ha funcionado a muchas mujeres que no se atrevían a llegar a ese extremo de quedar nutridas con las proteínas seminales de su pareja: comparar ese líquido masculino con algo que comerías con gusto.

Y esto es el caso únicamente si el individuo no avisa, se excita demasiado que no puede más, o si es un acuerdo mutuo el que “termine en tu boca”.

Pero el sexo oral hecho a un hombre no debe necesariamente terminar en eyaculación. Aunque sí, preguntemos a varios seres del sexo masculino si no sueñan con esa boca que los enloquezca tanto, que no quieren salir de ahí.

Lo que hoy lleva a decir que es “un gusto adquirido” es porque, en pleno siglo XXI, muchas mujeres no se atreven a llegar a ese placer prohibido del sexo oral, y quizás algunas lo intenten, pero no les sale bien o, en el peor de los casos, sienten asco de hacerlo o lastiman a la “víctima”.

El fellatio, como es el nombre de este acto en latín, es una parte muy importante en el arte de la seducción y del acto sexual. Bien ejecutado puede enloquecer hasta al más duro de los hombres.

Es de tener en cuenta de que, al igual que toda actividad que involucra los órganos sexuales, tiene sus riesgos para la salud, por lo que el fellatio debe ser consensuado, nunca obligado, y debe hacerse con una persona con quien tengamos suma confianza para disfrutarlo al máximo, porque implica una intimidad distinta a las demás técnicas sexuales.

Una limpieza exhaustiva de parte del hombre es necesaria, porque a ninguna mujer le gustaría estar sintiendo olores extraños mientras succiona con pasión el órgano masculino que tantas alegrías le brinda.

Y de parte de nosotras, es tomar el pene con la delicadeza de una piedra preciosa. No usar los dientes tan violentamente, porque NO ES UN CHUPETE (¡es de donde salen los hijos, por Dios!). Toda el área genital masculina es un manojo de nervios impresionante que, una vez se conoce con paciencia, sensualidad y mucha delicadeza, puede provocar en tu pareja placeres incontrolables.

Desde la cabecita, pasando por los testículos y el perineo, hasta llegar al ano, el hombre siente a mil por hora cómo se llena de sangre esa parte tan importante de su cuerpo. Es con el jueguito sexual, previo al acto, donde puedes comenzar.

Con besos en la ingle, anticipando una succión de locura en su pene, la erección se va haciendo más evidente (si es que no está ya preparado con solo bajar el cierre de su pantalón), luego pasas tu lengua (una de nuestras armas más poderosas por su suavidad y movilidad) en el prepucio y el glande, y así, vas bajando hasta que subes de golpe succionando deliciosamente (sin exagerar, como que fuese una bebida que está acabándose), y vas con movimientos de cabeza a un ritmo que naturalmente las caderas del individuo van llevándote, tal cual como en la penetración.

Luego, y sin caerse, apóyate con un brazo y con la otra mano vas, primero presionando el tronco del pene hacia arriba y hacia abajo, como masturbándolo, mientras tu boca sube y baja; luego, pasa a juguetear con sus testículos, con movimientos delicados como si de huevos de Fabergé se tratara, tomándolos con la copa de tu mano, acariciándolos con tus uñas, sin llegar a rasgar, solo caricias.

Y si la confianza es tanta, puedes tocar con presión un poco más fuerte el perineo, que es la parte entre los testículos y el ano, como tocando un timbre. En esto el hombre debe ser lo bastante seguro de su masculinidad, ya que puede temer el mito de que por “error” o el éxtasis del momento puedas introducir tu dedo en su ano. Pero no te preocupes, ya que este impase sexual le traerá una erección inimaginable. Lo notarás al seguir succionando, que el tamaño del pene aumentará unos centímetros y su firmeza será espectacular, ya que es, en esos rincones, que se encuentra cerca la próstata, el punto G masculino, y que hace que la excitación llegue a otro nivel.

Muchos “machos”, por el miedo a que eso les guste demasiado, no lo permitirán, pero NO SABEN DE LO QUE SE PIERDEN. Así que puedes convencer a tu pareja de intentarlo, y dejarle saber que NO LE DIRÁS A NADIE, para que su hombría no quede vulnerada. Pero, créeme, que después de experimentarlo, va a querer salir a contarlo a todo el mundo, ya que es un placer tan grande que le gustaría que todo el mundo fuera tan feliz como él.  Todo es cuestión de quitarse prejuicios y hablar de ello.

El sexo oral al hombre es una manera de llegar a una intimidad y comodidad sexual que te hará la estrella del acto, y que, con un poco de práctica y una mente muy abierta, puedes hacer llegar a tu hombre a ver esos “fuegos artificiales” de los que tanto hablan en las películas porno. Y si, además terminas “tragando grueso”,  tu pareja lo apreciará y te convertirás en una de esas mujeres inolvidables por su performance en la cama. ¡Ah! Y un tip más: horas antes de hacerle el sexo oral a tu pareja, invítalo a que coma mucha piña… se lo vas a agradecer.

VoxBox.-

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