Opinión

La respuesta ante la humillación del pueblo venezolano el 19 de abril

Pueblo venezolano. VoxBox.

El pueblo venezolano ha sido maltratado y humillado hasta la saciedad por un régimen hipócrita, descarado y corrupto.

Opinión.- El 19 de abril quizás represente para el mundo lo que el pueblo venezolano ya sabía desde hace mucho: que efectivamente somos una mayoría la que está cansada de vivir en un país donde a diario familiares y seres queridos mueren a manos de la inseguridad, la falta de medicamentos e injusticia. Que además son cientos quienes mendigan a causa del hambre y la pobreza. Un país del que todos quiere huir y que cada vez parece tener menos razones para enorgullecerse de su nacionales, al ver cómo los valores más humanos se desintegran.

Somos un pueblo que ha sido maltratado y humillado hasta la saciedad por un régimen hipócrita, descarado y corrupto, que desde el día que llegó al poder no ha hecho más que separarnos, sembrando por todas las vías comunicacionales el odio y la condena a sus hijos, con el culto a la ignorancia. Pero no bastando con eso se ha tomado todos los recursos —tanto oficiales como ilegales— para dar la vil y muy cobarde orden de reprimir de la manera más violenta inimaginable a su propio pueblo, cuando este ofrece la más mínima forma de resistencia.

No solo hablamos de miembros de la ya satanizada Guardia Nacional, sino aquellos grupos paramilitares armados y financiados para matar a nuestros hermanos. Por más conspiratorio que suene para el mundo estas declaraciones, tienen que saber que estos grupos son una realidad en el país, que existen y son los que en su mayoría se han llevado consigo por lo menos un alto porcentaje de responsabilidad en la pérdida de vidas humanas durante todas las protestas ocurridas en el transcurso del año y en años anteriores.

Todos los hechos ocurridos durante el transcurso de la marcha del 19 de abril y lo que el mundo presenció son una clara ejemplificación exaltada de todo lo que acontece al venezolano a diario, de una u otra forma.

Ver cómo personas caminan entre agua contaminada para esconderse de la Guardia Nacional, una mujer catalogada y acusada de terrorista en los medios oficiales solo por demostrar su resistencia ante la represión y, encima, presenciar cómo un joven de 17 años fue privado de ver otro día de su vida y verse realizada la libertad en su país, con sueños y metas propias de salir adelante, de mejorar su situación y trabajar en beneficio al país… todo eso ahora inconcluso. Muerto, asesinado y tratado como si él fuera el enemigo.

Todo esto simboliza el grado de humillación generalizada que vivimos como ciudadanos por parte de este régimen que una y otra vez nos pisotea, y nos priva de vivir en paz y dignidad humana, todos los días, cada día de nuestras vidas sin cesar, como un interminable circulo que parece no acabar.

Estos son solo tres hechos aislados a los que se les suman otros cientos reportados y quizás muchos aun sin conocerse, ocurriendo de forma simultánea en todas partes del país, todos siendo detenidos, perseguidos y amedrentados. Y aun así… existe una necesidad de seguir adelante, de salir ante esa locura, de seguir gritando por nuestros derechos, de lograr un cambio…

Es difícil decir que es lo que ocurrirá el día de mañana o el siguiente después de ese. Por una parte, el país parece haber entendido que la ayuda internacional solo se quedará en meras declaraciones y reuniones burocráticas inútiles que no tendrán resultados hasta que todo haya acabado para nosotros, que la ayuda de los dirigentes políticos de la oposición, aunque es necesaria en estos momentos, no dejan de ser más que una decepcionante representación popular inactiva y oportunista de la coyuntura, aunque no es mi deseo hablar en contra también de la Mesa de la Unidad Democrática, tristemente no merecen quedar también libres de culpa de todo lo que está ocurriendo. Estamos ante un pueblo que ha sido demasiado engañado y traicionado por sus representantes políticos.

Los verdaderos protagonistas y héroes de la historia son civiles comunes y corrientes, hombres y mujeres de familias y sueños propios que han logrado entender que los únicos que podrán cambiar algo al respecto de toda esta miseria somos nosotros mismos, cada vez con mayor insistencia, resistencia y lamentablemente con mucho sacrificio… parecemos vivir una etapa decisiva en la que no se está luchando por un presente, sino un futuro que valga la pena ser vivido.

Solo deseo que la historia nos dé un buen final.

VoxBox.-

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Licenciado en comunicación social y paralelamente soy estudiante de cine en Venezuela.

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