Opinión

No te sientas como puta: no lo eres

No te sientas como puta, no lo eres. VoxBox.

 

Estamos acostumbradas a escucharlo, a decirlo, a creernos de nosotras mismas. No podemos ser libres sexualmente por el miedo, el terror de que nos digan PUTAS.

Sexualidad.- La palabra puta viene como abreviación de “prostituta”, que se define como “aquella persona del sexo femenino que participa en actividades sexuales a cambio de dinero o bienes. Aunque esta actividad es llevada a cabo por miembros de ambos sexos, es más a menudo realizada por mujeres”.

Es ahí donde el machismo sale a relucir y se transforma en insulto, para todas aquellas mujeres que mantienen relaciones sexuales con varias parejas.

Pero el caso es que se deformó este concepto en la época moderna y se tachó de puta a toda aquella mujer que coqueteaba, insinuaba, pretendía a alguien del sexo opuesto, aun si nunca hubiese tenido una relación sexual con esta persona.

La gravedad ha llegado a tal punto, que, ayudado por la poca discreción masculina y el deseo de cumplir ciertos estándares del macho tradicional, se ha catalogado puta a aquella que vive su sexualidad abiertamente, no importando si está es virgen, monógama, casada, soltera: la cosa es que sea mujer.

No señores, lamento decirles que eso de “una dama en la mesa, una puta en la cama” no debería ser una constante para el prototipo de la mujer “ideal”. Las mujeres tenemos todo el derecho, al igual que ustedes, de necesitar el sexo como algo por completo normal, a tener la pareja sexual que elijamos, a cometer errores y dudas sexuales, a hablarlo, a expresarlo, tenemos derecho a vestirnos como queramos. Ya si lo ven provocativo es puramente subjetividad moralista.

Si la mujer es infeliz sexualmente en estos tiempos es porque no quiere ni pensar en el sexo. Mira el sexo como cosa sucia, inmoral, “es cosa de hombres”, se siente puta por lanzársele al hombre que le gusta, se siente puta porque le gusta alguien que no es su esposo, se siente puta porque experimenta sexualmente con su pareja, se siente puta por ser la primera en llamar o textear, puta por mandar su foto desnuda a su amante, se siente puta por hablar abiertamente en un lugar público de cómo tener mejores orgasmos, se siente puta por solo el hecho de ser mujer sexuada.

Este mismo prejuicio, incentivado por el machismo, y a veces por el mismo mal llamado feminismo (porque entre mujeres nos decimos así), es el que hace que tantas parejas se divorcien, que tantas amistades terminen, que aún se “objetivice” a la mujer en la publicidad.

Sí, las prostitutas de la antigüedad tienen un poco de culpa porque utilizaban ropas “inadecuadas” para la época, para exponer su cuerpo y encontrar clientes que pagaran grandes cantidades de dinero por sus placeres. Pero eso de la minifalda, del escote, de la tela transparente, de los tacones, de los pantalones pegaditos, no define a una mujer como puta. Mucho menos en cómo se mueve al hacer el amor con su hombre, ni como realiza el sexo oral, ni cómo le confiesa a sus amigas el tamaño del pene de su novio, o de cómo es extraña a la eyaculación entre un hombre y otro. No, eso no es ser puta. Eso es ser conocedora, experimentada o educada sexualmente, Y NO TIENE NADA DE MALO.

Si quieres a alguien, díselo. Si quieres tener relaciones con tu novio desde hace tiempo, si sientes excitación cuando tu marido te toca el cabello o solo su olor te enloquece, si tienes un amigo a quien deseas desde hace mucho ver desnudo y te da pena decírselo, si quieres que tu esposo o amante te ponga en otra posición en la cama o fuera de ella, háblalo.

Dejemos esos prejuicios a un lado, no nos comparemos con quienes venden su cuerpo en la calle, un oficio más antiguo que la Biblia, y que cada quien tiene derecho a elegir, pero nosotras NO COBRAMOS NI SON LOS HOMBRES NUESTROS CLIENTES.

Démonos el gusto de sentir deseo, pasión, humedad en nuestras partes íntimas, excitación en los pechos, salivar de deseo, estremecernos de desesperación porque nos toquen, soñar con un pene erecto, ilusionarnos con tener una fantasía sexual hecha realidad. Suplamos, sin vergüenza, esas necesidades físicas totalmente normales en todos los seres humanos, y descubramos un vasto mundo de placer y satisfacción en la intimidad. Quitémonos el miedo, seamos seguras de nosotras mismas, ya que eso es lo que, al llegar a cierta edad, nos hará suspirar y reír de lo maravilloso que la pasamos, porque vida solo hay una.

Epílogo: En esta era de redes sociales, internet y contenido multimedia es necesario que, para vivir nuestra sexualidad a plenitud, debemos encontrar una pareja o un círculo de amistades comprometidos con la discreción, la confianza y la educación, para evitar que nuestra alegría dentro de la privacidad se convierta en un infierno de dominio público.

Nota escrita por nuestra amiga Cristina Gataka

VoxBox.

 

 

 

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Mujer que disfruta la lectura, el sexo y la mezcla de ambas. Abiertamente bisexual y sin compromisos más que con el amante de turno.

1 Comment

  1. OMG tienes muchísima razón, vine aca porque estaba un poco confundida acerca de esto, hace poco he tenido relaciones coitales con mo ex, y él se lo contó a mi “pareja”(que ahora es mi ex) bueno el me llamó puta y todo eso, me senti mal al principio pero ahora estoy mejor y me siento segura de mí misma, maldita sociedad machista.

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