Opinión, Viajes

Consejos prácticos para comenzar a mochilear

Mochilear no es solo de salir y viajar: también hay consejos útiles que se pueden tomar en cuenta. ¿Quieres conocer algunos consejos para ser un mejor mochilero?

Opinión.- Muchas veces me han preguntado qué se necesita para viajar de mochilero. Lo primero que les puedo decir es: valor, pues a muchas personas les da miedo viajar solas. Pero lo que más suele asustarlos es, sobre todo, el tener que viajar con recursos limitados y sin comodidades.

En un post anterior ya me habían preguntado: ¿Cómo puedo mochilear?

Como primera recomendación les diría que comience en su propio país, y de fines de semana, para ir tomando un poco de experiencia. Luego, si desean salir de su país y de su zona de confort, hay que informarse primero del país al que se va a visitar, sobre los documentos migratorios que estos piden y, en algunos casos, algunos requisitos de salud como la vacuna de la fiebre amarilla. Es importante también saber en cuánto está la divisa de la moneda de tu país con respecto a la del sitio o los países a visitar. Con base en eso se hace un presupuesto diario, tomando en cuenta la duración que va a tener tu viaje.

Si es un viaje de tiempo indefinido, se vuelve necesario pensar en algunas formas de generar ingresos durante el viaje; por ejemplo, hacer malabares en las calles, llevar artesanías de tu país —o elaborarlas tú mismo— para vender. La verdad es que es muy divertido hacerlo. También pueden cambiar trabajo por alojamiento y alimentación. Te recomiendo el sitio http://www.workaway.com/ donde se pueden registrar y conseguir albergues u hostales que brinden esos beneficios. También se puede viajar y conseguir trabajo en algún bar o cualquier negocio que te permita trabajar un par de días a la semana. En tus ratos libres ve a conocer un poco del lugar en donde estás.

En cuanto a conseguir alojamiento gratis, también puede hacerse por medio de grupos de mochileros en Facebook, o usar páginas como Couchsurfing. Yo sigo prefiriendo llegar a un hostal y compartir dormitorio con hasta nueve personas diferentes y hacer buenos amigos, con quienes se pasa un día o varios, y recorrer algunos lugares juntos, para después despedirnos y quizás reencontrarnos en el mismo viaje, en viajes futuros, o ser anfitriones o invitados en nuestras casas, para conocer nuestros respectivos países y ciudades. Eso es algo que me encanta y lo he hecho en varias ocasiones.

En cuanto al transporte, siempre lo hago en el transporte público y si se puede me encanta pedir aventón. En El Salvador me iba de aventón entre San Martín y San Miguel. Lo hice así una vez también al cruzar Honduras y luego otra vez desde la frontera de Nicaragua con Costa Rica, hasta la capital, San José. Como ayuda extra no está mal llevar un pequeño cartel donde pides que te lleven a tu destino, y ya con eso te ahorras un poco de dinero. La ventaja del transporte público es que te das la oportunidad de ir viendo el paisaje y aprovechas para comprar antojos típicos que se suben a vender en las paradas de buses —así conoces un poco más de la gastronomía local—, o descubrir cosas interesantes como que a las riguas de El Salvador en Nicaragua les llaman güirilas. Eso me pasó cuando hice un largo viaje de ocho horas entre Managua y El Rama, en mi búsqueda de las Islas de Maíz. 

En cuanto al equipaje, es bueno tener siempre una mochila con soporte metálico. Yo recomiendo siempre una de noventa kilos. Algunos podrían pensar que es una mochila muy grande, pero a veces es mejor, porque te sobra mucho espacio dentro de ellas, y aunque no la llenes con tu ropa o cosas básicas como las de aseo personal, te da la posibilidad de llevar tu bolsa de dormir, tienda de campaña y hasta un trípode para tus fotos, por si acaso eres de los que lo usan.

El vestuario es importante. Hay que ser selectivos en lo que se va a llevar, porque al final el exceso de ropa genera peso innecesario. Con un par de pantalones, un short, dos camisetas, una camisa formal, un buen suéter y ropa de playa —si es el acaso—, y unos tres cambios de ropa interior, son suficientes. Así puedes lavarla, si el lugar donde te hospedas te lo permite, o llevarla a la lavandería unas dos veces por semana. A menos, claro, que te guste andar un poco apestoso… Como siempre lo he dicho: “Un mochilero lava su ropa hasta que le huele mal”. Pero yo no huelo mal, porque siempre la llevo a lavar y me baño.

El calzado también es importante. Es bueno que sean unos zapatos para todo terreno y cómodos a la vez, por si toca dar grandes caminadas o escalar un volcán. Un par de sandalias, por si vas a la playa o eres de los que no le gusta andar descalzo dentro del hostal.

Sobre el aseo personal, siempre llevar champú, desodorante, cepillo y pasta de dientes, jabón de baño, jabón para ropa, alcohol en gel y pastillas para alergias y dolores de cabeza, y si padeces una enfermedad llevar los medicamentos que requieren tu cuidado, y por último papel higiénico, porque nunca sabes dónde lo vas a necesitar, y condones, obviamente.

Y por último, recalco que es importante hacer un presupuesto diario y así manejar mejor tus gastos. Si de este presupuesto te sobra dinero, ahórralo y luego prolonga unos días más tu viaje. Cómprate algún suvenir o date el gusto de ir a comer a un buen restaurante. Lleva una mochila pequeña extra, aunque te toque cargarla en el pecho, para que ahí lleves tus cosas de valor. Lleva un par de candados, para que dejes bajo llave tus cosas en los hostales. Siempre tienen lockers para los huéspedes.

Nos vemos en el próximo post, que será sobre las delicias gastronómicas que se conocen al viajar.

VoxBox.-

 

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