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Trumbo: el biopic fallido

Decir que «Trumbo» es un «biopic» sería un error, aunque quizás uno excusable. En términos muy formales lo es: la cinta narra la vida de Dalton Trumbo (Bryan Cranston), un exitoso guionista de Hollywood de mediados del siglo pasado que, debido a su actividad política, es investigado por el Comité de Actividades Antiamericanas del Congreso (HUAC) y, posteriormente condenado a formar parte de la Lista Negra, junto con otros 10 guionistas y otras muchas personas más, la mayoría condenadas sin una prueba real.

Pero, como mencionaba antes, decir que esta película es un biopic sería un error, por la sencilla razón de que la vida de Trumbo, aunque interesante, resulta ser poco más que un leitmotiv para contar las grandes atrocidades que se pueden cometer en nombre de «la patria» o en defensa de un modo de vida que es conveniente para algunos. Prueba de que la vida de Dalton es solo una excusa para darle movimiento a la historia es, precisamente, que la película hace en todo momento grandes saltos en el tiempo, dibujando los cambiantes panoramas que se fueron viviendo y cómo todas esas manifestaciones del poder sin límites de unos pocos puede fácilmente acabar con la vida de muchas personas.

Una de las grandes fortalezas de la película son sus diálogos. La agudeza mental de Trumbo se deja ver cada vez que aparece en pantalla. Pero una de las pruebas más memorables de su facilidad de palabra se da cuando se enfrenta con John Wayne y el escritor esgrime argumentos como la primera enmienda, la libertad de pensamiento y palabra y, al mismo tiempo, le deja las cosas claras: que no hable sobre la victoria de Estados Unidos en la II Guerra Mundial como un triunfo personal porque él ni siquiera estuvo ahí.

Otra de las grandes virtudes de la película —aunque quizás esta sea colateral— es que deja entrever a las grandes estrellas de aquella época, como el mismo John Wayne o Kirk Douglas (que ahora llega a los 100 años) y el modo en el que se hacían las cosas en aquel Hollywood clásico que todavía añoran algunos cinéfilos en el mundo actual. Aunque muchos nos quedamos esperando que asomara por ahí Stanley Kubrick.

La victoria de Trumbo contra la Lista Negra (terminó ganando 2 Premios Óscar usando prestanombres y seudónimo) significó  también una victoria para la industria cinematográfica porque se pudo sortear uno de los episodios de censura más lamentables de la histotria.

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